Un héroe maldito y predestinado a la infelicidad

Desde que tengo uso de razón, siempre me ha fascinado ver toda clase de historias: series de tv, animes, libros, cine, videojuegos (más por la trama que por el gameplay xd). Dentro de ese cúmulo de historias que he conocido, hay un grupo de ellas que me recuerdan a mi vida en ese entonces: me paso a los 13 años cuando leí por primera vez Manicomio de Jordi Maestre, un libro crudo sobre casos psiquiátricos del siglo XX que me mostró la crueldad a la que puede llegar el ser humano y, el morbo que podemos llegar a sentir en determinadas situaciones, a los 15 recuerdo filosofar y sentir la iluminación gracias al Caballero de la Armadura Oxidada, dicho estado duraría poco ante la epicidad en The Dark Knight Rises en donde entendí que hay veces en donde la verdad, no es suficiente. Y heme aquí, a mis 20 años, escribiendo por primera vez sobre una de esas obras, producto de un extraño sentir de compartir con otros lo que siento sobre el manga Berserk.

Plasmar en un texto el sentimiento que me transmite el manga de Berserk, escrito y dibujado por Kentaro Miura (DEP), me es muy difícil, me pierdo en mis reflexiones sobre la obra  debido a la profundidad de sus temas. Por tal razón, en este primer texto quiero centrarme en lo que yo considero es la tesis principal de la obra y en aquellos personajes que de una u otra manera, construyeron lo que conocemos como el guerrero Berserk.

La lucha contra la causalidad

Lo que más destaca de Berserk a simple vista es su apartado sombrío y sangriento: mutilaciones, violaciones, monstruos espeluznantes, escenarios dignos de los infiernos de Dante, todo con un dibujo magistral que aumenta mucho más la experiencia visual, sin embargo, lo más importante de Berserk (para mi) no es la espectacularidad de los paneles, es su significado, detrás de cada combate, dolor, obstáculo o situación problemática que lleva al límite al protagonista, está la esencia de la obra que hace presencia en cada uno de sus arcos: la lucha.

Guts, quien nació de un cadáver en medio de un charco de sangre, ha luchado toda su vida por tener lo más mínimo y fundamental en cualquier ser humano: el derecho a  vivir. Su enemigo es el mismo destino que lo ha condenado a una vida llena de desgracias, sometiendolo a todo tipo de penas y humillaciones y que, llegaría a su punto más alto con la traición de Grifith y su decisión de sacrificar a toda la Banda del Halcón para cumplir su ambición, no contento con eso, decidio violar a Casca enfrente de Guts a manera de burla y humillación, encarnando en nuestro protagonista un dolor inimaginable. Bajo estos hechos es que se forma el guerrero Berserk.

A diferencia de otras venganzas, la de Guts frente a Grifith se plantea como un hecho imposible de realizar, Grifith representa la voluntad divina, la única derrota que tuvo en vida fue precisamente por estar sujeto a los sentimientos humanos, sin embargo, el eclipse consiste en desprenderse de tu humanidad, desprenderte de aquello amas y así, trascender a un grado superior de la existencia: alcanzar la divinidad. Si somos coherentes con el concepto de Dios, no existe un solo aspecto en el cual los hombres sean superiores. El hombre, es precisamente hombre, por su imperfección: ¿es posible escapar de la muerte? ¿Evitar un desastre natural? ¿Podemos asegurar con total seguridad que estamos a salvo? A pesar de los esfuerzos del hombre por crear certezas, vivimos, nos formamos como hombres, en la incertidumbre, los dioses, en cambio  tienen una certeza absoluta de lo que acontece en el pasado, presente y futuro.

La obra de Berserk carga como uno de los deseos más fuertes del ser humano: el poder manejar nuestro propio destino. Todos queremos construir nuestro proyecto de vida, siendo el principal enemigo la incertidumbre de la vida que pone en riesgo todos nuestros planes, de ahí nuestro deseo instinto  de generar certezas y del cual, nace la idea de la divinidad, a forma de placebo. Guts lucha contra toda clase de enemigos: soldados, demonios, criaturas mitológicas, asesinos, quimeras y un largo etcétera de oponentes que no son nada en comparación al verdadero enemigo de Guts: su propia conciencia. La lucha constante frente a sus propios miedos, a la sed de sangre y su paulatina deshumanización producto de su pasado y presente malditos lo van convirtiendo lentamente en un monstruo.

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